No me gusto. No me gusta mi vida, esta vida que me tocó, esta forma de ser mía, este cuerpo con el que lucho todos los días y aborrezco cada centímetro de él. No estoy conforme conmigo misma. Nunca lo estuve con ningún aspecto de mi vida. No se qué quiero, no se quien soy en realidad, me conformo con poco y a la vez quiero tanto. No, no, no y no.
Estoy cansada, es siempre lo mismo conmigo, siempre termino igual. No cambio. Cambiar me gustaría. Ser otra, ser distinta, ser feliz. Poder ser yo. Aunque no sepa quien soy en realidad, imagino que podría llegar a ser feliz y tener una vida normal. Pero es mucho el odio, el asco, el rechazo, el malestar que me provoca ser yo. Alguien dijo que no hay peor odio que el que se tiene a uno mismo. No podría tener más razón.
Siempre lo dije, soy mi peor enemigo. Yo soy la única que me pone todas las trabas. Pero al mismo tiempo, entiendo por qué me pongo esas trabas. Entiendo qué es lo que está mal conmigo, qué es lo que necesito cambiar, qué es lo que tengo que hacer distinto. Pero no lo hago, no puedo, es imposible. No es fácil cambiar. Son años en los que crecieron estos sentimientos oscuros dentro mío, y que se fueron fijando en mi como clavos. Ahora es inútil intentar sacarlos.
Vivo deseando lo que otros tienen y yo no. Vivo anhelando ser otra. Sueño que un día voy a despertar en otro cuerpo, otra vida. Vivo pensando: "¿Cómo sería mi vida si...?". Vivo imaginándome otras vidas. Pienso que nadie a mi alrededor está tan mal como yo. Por lo menos tienen aspectos en sus vidas por los cuales seguir viviendo. Yo no. No encuentro razones que me hagan feliz. Razones por las cuales quiera estar bien. ¿Para qué? Si nunca lo voy a lograr. ¿Para qué? Eso te mata, de a poco, lentamente, va destruyendo la poca felicidad que te queda.
Lo más increíble es que nadie sospecha absolutamente nada. Miento demasiado bien. Siempre con una sonrisa por fuera, por más que esté destruida por dentro. No quiero que nadie se de cuenta de nada. Yo no tengo ningún problema, yo estoy bien. Aparento ser lo que quisiera ser. Por eso miento. Para los demás soy quien en verdad me gustaría ser. Soy como quisiera ser las 24 horas del día. Pero la verdad es que cuando regreso a casa la fachada se cae, y todo vuelve a ser como antes, todo se vuelve a hundir a mi alrededor. Todas las cosas sobre mí que odio y hacen que me odie vuelven a aparecer. Es horrible, es hipócrita, es mentira, es engaño, es oculto, es lo que en verdad soy y nadie sabe.
Así me siento. No es simple ni fácil de entender. Tampoco pretendo que nadie lo entienda. Ni siquiera yo lo hago. Pero eso soy y seré siempre. Sin importar cuanto desee cambiarlo.
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