martes, 5 de agosto de 2014

Qué siento hoy

     Por momentos pienso que algún día lejano puedo ser normal. Puedo vivir feliz. Me imagino situaciones  en las que vivo bien. Contenta, con alguien a mi lado. Con amigos, acompañada. Feliz. Después vuelvo a la realidad, mi realidad. Lo veo todo tan distinto. Sólo veo las cosas que no tengo. No puedo ver las cosas buenas (si es que las hay). Pienso en lo que me falta, lo que me gustaría tener. Lo que me parece imposible alcanzar. Lo que otros tienen y yo no. Eso me va hundiendo. Me hace pensar que soy distinta.
     Quiero largar todo, gritar en la cara de cada uno de los que me conocen absolutamente todo. Que no estoy bien, hace tiempo no lo estoy. Que pienso cosas terribles. Que soy todo lo opuesto de lo que muestro. Que oculto el noventa por ciento de mi vida. Que soy otra.Quisiera hacerlo, pero no puedo. Todo lo guardo dentro mío. Y soy como un vaso de agua a punto de rebalsar. Una gota más y me desbordo. Soy frágil. Más frágil que ninguno. La más mínima desilusión, el más mínimo fracaso, pueden hacer que me quiebre y saque todo ese dolor que llevo guardado, acumulado desde hace tanto tiempo.
     Pero mientras sigo. Sigo tapando cada sentimiento con mentiras. Cuanto más duraré no lo sé. 

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