Es estúpido. Tener miedo de que me vean. Miedo de aquello que puedan pensar de mí. Miedo de sus prejuicios. No soporto la idea de parecer menos de lo que aparento. Siempre traté de que vean la mejor parte de mí, de aparentar ser lo más perfecta posible. No puedo permitir que me vean así. Que se den cuenta que algo anda mal conmigo. Que se den cuenta del evidente cambio.
Me doy vergüenza. No estoy conforme conmigo, con mi cuerpo. Eso es sabido, estoy acostumbrada. Pero algo distinto es que los demás lo vean. Eso es aún peor. Por eso los evito. Invento excusas, mentiras, historias para librarme de esa situación. Pero llega un momento en que la farsa va siendo cada vez más difícil de sostener. Incluso duele estar mintiéndoles a las personas que menos lo merecen. Duele vivir en una mentira. Tragarme el dolor yo sola, aguantarlo dentro mío y sufrir las consecuencias de eso.
Me encierro. Mientras menos tenga que enfrentarme a la realidad mejor. Pero siempre llega el momento de salir, de una u otra manera. Es una pesadilla que yo misma me genero.
Cada vez va siendo peor. Cada vez me voy cavando más y más mi propio pozo. Siempre lo dije y lo sigo sosteniendo: soy mi peor enemiga. La única que hace que esté como estoy. Yo. Nadie más que yo. Por eso el odio que me tengo. Porque a pesar de todos los trastornos que tengo si mi mente fuese un poco más fuerte, si pudiera pensar de otra manera todo esto no me estaría sucediendo. Yo podría aceptarme, podría quererme y comenzar a vivir de una vez por todas. Pero no puedo. No puedo controlar ese odio que me tengo, y que va creciendo día a día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario