Creo poder asegurar con certeza que estoy pasando el peor momento de mi vida. Estoy atravesando un lugar oscuro, que aunque no lo deseo, por alguna razón me atrae y hace que no quiera salir de él. Solo estoy dejando pasar los días. A veces me asombra ver cuán rápido llega la noche y se termina un día más. Después la mañana otra vez, y es fácil predecir como va a transcurrir mi día haciendo nada.
El espejo me refleja la imagen que nunca quise llegar a ver. Es insoportable. No puedo cambiar. No tengo las fuerzas esta vez. Que me vean así me desespera. No quiero pisar el afuera. No quiero que me conozcan así. No quiero que conozcan esta parte de mí. Y duele tener que alejarme de los que me quieren por eso. Es un dolor del cual trato de no pensar. Trato de taparlo, que se esfume con el tiempo. Pero eso nunca funciona. El dolor sigue estando ahí, escondido, pero está.
Lo peor es tener que seguir mintiéndoles. No puedo evitarlo, decir la verdad es imposible. Esta verdad me avergüenza. Se que estoy equivocada y lo mejor sería hablarlo de una vez por todas. Pero no puedo. Es una vez más esta lógica: quiero pero no puedo. Hay algo en mí que disfruta de esto. Se me hace inentendible, no conozco las razones ni los porqués, pero una parte de mí encuentra en toda esta oscuridad algo de luz. Lo irónico es que esa luz me esta apagando de a poco.
Estoy estancada. Parada en un punto del que no puedo despegarme. No puedo dar un paso.Me rendí. Se me fueron las ganas. Creo que ya es cuestión de tiempo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario