jueves, 3 de julio de 2014

Lejos.

     Otra vez igual. Sin fuerzas. Esto ya no me deja empezar el día. Como si fuera poco mis problemas ya no sólo tienen que ver conmigo y mi odio hacia mi persona. Ahora se suma la incertidumbre: ¿Qué voy a hacer de mi vida? ¿Qué vida va a hacerme feliz? ¿Estoy desperdiciando mi tiempo? ¿Cómo quiero vivir? ¿Es esto lo que quiero para mí? Preguntas demasiado profundas. No sé las respuestas.
     Últimamente me aterra la rutina. Saber que voy a seguir haciendo lo que hago por años. Estoy estudiando una carrera que si bien me resulta interesante, no creo que sea lo que me identifica, me apasiona, me incentiva. ¿Y después que hay? Otra vida de rutina con un empleo que cubra mis necesidades básicas. ¿No hay nada más en la vida que eso? Lo peor es sentir que estoy desperdiciando mi vida. Que hay tantas cosas por hacer y no las hago. Ese sentimiento es raro en mi. Iniciativa. Tener ganas de hacer algo distinto para estar mejor. Pero lo veo muy difícil. Es complicado. 
     Pienso en irme. Irme lejos. Recorrer el mundo con una mochila al hombro. Llegar lo más lejos posible, desconectarme de esto. No sé, siento que al alejarme de todo y de todos puedo tener otra perspectiva de lo que soy, lo que quiero, lo que dejo atrás, lo que puedo empezar. Algo distinto, un cambio.
Pero no sé por donde empezar. Mi cabeza es una maraña de pensamientos, de incertidumbres, de miedos. Hasta es casi imposible describirlo en palabras. Eso intento, pero por hoy es suficiente.

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